En primer lugar, se debe informar lo antes posible al organizador o, en su caso, al minorista, de cualquier falta de conformidad para que procedan a su subsanación. En caso contrario, el viajero tendrá derecho a una reducción en el precio. No obstante, si no se subsana en un plazo razonable establecido por el viajero, este podrá subsanarlo por su cuenta y solicitar el reembolso de los gastos.
Cuando la falta de conformidad afecte a una parte importante del viaje, se ofrecerá, sin coste adicional alguno, fórmulas alternativas adecuadas, de calidad equivalente o superior a las del contrato. Si son de calidad inferior, el viajero tendrá derecho a una reducción del precio. La alternativa propuesta no podrá rechazarse salvo que no sea comparable a lo contratado o la reducción del precio sea inadecuada.
Si no se ofrece ninguna alternativa en un plazo razonable, el viajero podrá poner fin al contrato sin pagar ninguna penalización y solicitar, en su caso, tanto una reducción del precio como una indemnización por los daños y perjuicios causados. Si no es posible ofrecer una alternativa o esta no es aceptada, el consumidor tendrá derecho a un reducción del precio y a una indemnización, pero no a resolver el contrato. En ambos casos se repatriará al viajero en un transporte equivalente sin dilaciones indebidas y sin coste adicional.
Si es imposible garantizar el retorno del viajero debido a circunstancias inevitables y extraordinarias, el organizador o, en su caso, el minorista asumirá el coste del alojamiento que sea necesario, de ser posible de categoría equivalente, por un período no superior a tres noches por viajero.
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